Lo que mal comienza mal termina, y a quienes siempre confiamos en la defensa del Estado de Derecho por parte de la Corte Constitucional, no nos sorprendió su fallo sobre el tan a clamado referendo reeleccionista, que mantuvo en vilo la vida política nacional durante un largo periodo.
A pesar del alto positivismo que hasta poco antes del fallo mantuvieron los uribistas, gestores y promotores del referendo reeleccionista, la Corte Constitucional se los hundió. Y no ha debido sorprenderles, porque quienes saben de leyes, como fue el caso del congresista Germán Navas Talero, ya les habían anunciado que la iniciativa estaba viciada, citando leyes que marcan las reglas del juego político en la democracia nacional. Una y otra vez les dijo que habían incurrido en diferentes vicios, pero sus declaraciones fueron tomadas como una típica reacción de un opositor del Gobierno.
Pero los vicios que advirtió la Corte ya eran de dominio popular, sólo que se pensó que se podía ir más allá, teniendo en cuenta que se trataba de errores menores, como señaló el propio procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, quien aceptó que había tales vicios, pero les restó importancia.
Yo no dudo que los colombianos que estamparon su firma para apoyar la iniciativa que reformaba una vez más con el mismo propósito la Constitución Nacional, lo hicieron de muy buna fe para expresar que querían una segunda reelección , pero la culpa de que su participación no haya sido válida no es más que de los promotores del referendo y del mismo presidente, Álvaro Uribe, quienes se pasaron por la borda toda regla, quizá pensando que el fin justifica los medios y que las reglas establecidas eran letra muerta en el papel.
Y uno podría pensar que el uribismo sí tenía conocimiento de todo lo que hacía, porque, cómo se explica que amanera de justificación, el propio presidente Uribe, saliera a decir que “el Estado de Opinión es superior al Estado de Derecho”, válgame Dios. O esa constante reiteración, incluso un día antes del fallo, “que el pueblo decida”. Sí, que el pueblo decida, pero por la vía legal, siguiendo el orden establecido ¿O así no es como funcionan las democracias pues?
No obstante, si los errores de forma siguen siendo discutibles, los de fondo son aún más dicientes, o no les parece apenas sensato que se mantenga la separación de poderes y el equilibrio de los mismos. Así las cosas, no es evidente lo nocivo de tres períodos presidenciales seguidos, por buen gobernante que sea el presidente.
Así pues, una cosa es cierta, por lo menos con el fallo de la corte (aplaudido por unos y cuestionado por muchos), se acaba la encrucijada del alma. Por lo menos hoy ya por fin sabemos que Uribe no será candidato presidencial, luego de que nunca dijera claramente si quería o no ser re-reelegido, aunque el país entero sabía que sí. De todas maneras, si quería o no, ya da lo mismo si lo dice o lo deja para sus adentro.
Amén