Algunas veces he llagado a pensar que el Pacífico es la región más desconocida de Colombia y el país menos contado. Siempre que he escuchado hablar de esos 1.300 kilómetros cuadrados de costa, he llagado a concluir que del Chocó y del Cauca negro, al igual que del Valle y Nariño que llegan hasta el mar, se habla mucho, pero se dice poco.
Y para hacer un ejercicio miren nomás el referente del país que se difunde en el centro colombiano y el que se vende al exterior. Café colombiano (Eje Cafetero), vallenato-cumbia, sombrero vueltiao (Región Caribe), bambucos y pasillos, (Región Andina), en ocasiones se habla de los Llanos orientales y pare de contar.
Cuando se habla de la música colombiana, siempre se hace referencia al vallenato, a los ritmos andinos y del Caribe. Miren un CD de esos que se titulan “Música Colombiana” a ver si encuentran un currulao o algún otro ritmo del Pacífico, no existen. Y en el caso de la gastronomía ni hablar, a ver si el colombiano de a pie, (aparte de la gente del litoral) conoce algún plato típico del Pacífico. Pero pregunten por la comida de los Llanos, de la Costa Atlántica, de la Región Andina, Etc.
En esta ocasión, el agua sucia va directamente para el tan aclamado vallenato “La Invitación”, que ha agitado el orgullo nacional, en una época que ha oficializado la recuperación para el Estado de los símbolos nacionales y en la que el nacionalismo como las pasiones vive a flor de piel.
El aclamado vallenato hace un paseo incompleto por la geografía nacional, se queda en el Caribe (obviamente), en la Región Andina (destacando la tierra de los paisas), va hasta los Llanos Orientales y esporádicamente refiere a la Amazonía. El Pacífico no existe. “Mi Tierra Santa”, esa que nos mandó a invitar a todos, se olvidó del basto litoral o tal vez cree que la región de mayoría negra comienza y termina en Cali.
Este vallenato que exalta las ferias y fiestas populares de Colombia, los lugares de importancia para el país y otras cosas, nunca mira al Chocó ni al resto de la costa occidental, donde vive gente alegre, de musicalidad innata, que han aprendido a ser como su gentilicio, pacíficos.
Tenemos lugares de exuberante belleza (playas en Nuquí y Bahía Solano) y son poco referidos, tenemos el carnaval más largo de Latinoamérica, tierra de carnavales (San Pacho) y el país no se ha dado cuenta, tenemos una gastronomía exquisita y es poco aclamada, tenemos o tras tantas cosas que ¡ay si las descubrieran!.
No digo todo esto por resentimiento o por que estemos urgidos de hacernos notar, al fin y al cabo ya estamos acostumbrados, lo digo porque no es la primera vez que pasa y porque a los colombianos se les está creando una imagen incompleta del país y los relegados siempre somos los mismos.
Amén